Por: Laura Cázares
Terapeuta Holística y Conferencista de Medicina del Alma
A lo largo de nuestra vida, experimentamos diversos momentos que sin duda marcan nuestra historia; son muchas las formas en las que el universo nos lleva a conectar con nosotros y nos hace crecer.

Cuando transitamos por una etapa de prueba, pareciera que todo está a la deriva, sin rumbo. Experimentar estas situaciones nos llevan sin lugar a dudas a enfrentarnos a nuestros miedos más profundos y a nosotros mismo.
Lo difícil en toda esta situación, es mantener la conciencia de que todo trae consigo un propósito divino,  mantener la certeza ante el peor panorama es sin duda un arte; se requiere de autocontrol y de mucha fe.
Encuentra el propósito
Cuando estés triste piensa que todo sucede por algo.
La vida nos lleva de alguna manera al límite, a experimentar estas situaciones de aparente conflicto,  para entonces poder retomar el control de nuestra vida y ver aquello que nos hemos negado a ver, nuestro punto ciego, ese que detienen nuestro crecimiento espiritual.
La vida es un contante cambio y cuando nos negamos a realizarlos, el universo se encarga de ponernos situaciones que nos orillan a tomar las decisiones que hemos estado postergando.
Cuando nos convertimos en observadores de nuestra historia vemos el panorama distinto, cambiamos el enfoque, comenzamos a comprender el para qué de esa situación y  qué nos viene a enseñar, en vez de sumergirnos en el porqué sucedió y perdernos en ese enfoque que solo nos conecta más con el dolor.
Recordemos que existe una chispa divina dentro de nosotros; somos seres de luz, con la fortaleza necesaria para superar cualquier situación.
Tomemos esta conciencia cuando nos toque transitar por una experiencia no tan favorable, teniendo en mente que todo tiene su propósito divino.

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