Por Ricardo Marchesini
Experto en Comunicación y Redes Sociales
Creador del proyecto Consciencia Digital

¿Se puede mantener un entono digital útil y positivo para la sociedad y nuestro bienestar? Yo creo que sí… pero está en nosotros.

En las redes sociales, vivimos una eterna convivencia; gracias a ellas hemos ampliado nuestro alcance social y personal, podemos estar en contacto con personas que se encuentran lejos de nosotros y compartir alegrías y éxitos al instante con todos nuestros amigos.

Este espacio es perfecto para hablar de lo que nos apasiona y amamos, para dar nuestras opiniones y hasta sugerir experiencias nuevas. En sí, compartir contenidos de valor que aportan y nos enriquecen.

En las redes hablamos de lo que nos apasiona.
En las redes sociales  hablamos de lo que nos apasiona.

Desafortunadamente, también es el paraíso para los que quieren ganar notoriedad y tráfico (refiriéndonos a visitas a sus sitios web) a través de la información falsa o mal intencionada.

Una de las grandes batallas que están librando hoy en día las grandes compañías de internet es cómo combatir lo que comúnmente llaman “Fake News” o noticias falsas.

El tema es en sí difícil, porque, por un lado, limitar lo que se publica en las redes tiene repercusiones en la libertad de expresión, pero por el otro, los expertos digitales que usan su conocimiento para intenciones deshonestas, han logrado manipularnos con noticias falsas o información fuera de contexto que altera la percepción social.

Pero quizá los peores contribuyentes a esta desinformación que afecta la sociedad, somos nosotros… sí, nosotros.

Cuando caemos en el juego de estos “expertos”, compartimos ligas a información que no nos favorece o que no contribuye a la mejora social. Ellos conocen muy buen nuestras debilidades y saben cómo explotarlas.

Pero ¿qué podemos hacer para evitar caer en estas acciones?

No compartir por compartir.
No compartir por compartir.

Lo primero es no compartir por compartir; cuando veamos una noticia o información que nos llame la atención, tratemos de investigar en otras fuentes de confianza (no, los blogs en internet no cuentan). Busquemos qué es lo que revistas, periodistas y fuentes formales de información dicen sobre el tema; si no encontramos una fuente formal, lo más posible es que sea falso.

Por otro lado, no caigamos en provocaciones de encabezados escandalosos como los llamamos entre los desarrolladores de estrategias digitales, “click bait” (carnada para clics), que son encabezados y textos redactados para generar una emoción (generalmente el enojo), provocando que las personas compartan sin investigar o analizar, propagando la desinformación.

Entendamos el poder que nos brindan las redes sociales y la responsabilidad que cae en nuestras manos cada vez que compartimos información.

Con nuestra consciencia digital, podemos tomar el control de nuestro entorno digital y mantenerlo libre de contenidos que finalmente nos perjudican a todos.

El mundo digital, al igual que es físico, es nuestro; debemos cuidarlo y mantenerlo limpio. Así que la próxima vez que estés a punto de compartir “los efectos de las vacunas que los doctores se han negado a revelar”, “la verdad sobre cierto candidato” o “la dieta maravillosa que la industria alimenticia no quiere que conozcas”, piénsalo dos veces y evita compartir por compartir.

Ricardo Marchesini
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