Por: Laura Cázares
Terapeuta Holística y Conferencista de Medicina del Alma

Realizar el Camino de Santiago de Compostela es entrar en el nuevo reino, es un portal de luz, un sendero que te lleva al encuentro contigo, a conectarte con tu corazón, con esa chispa divina que todos llevamos dentro.

El camino es esa voz del alma que te habla por medio del viento, de la lluvia, esos días de intensa caminata que te llevan al límite y te ponen frente a frente contigo; como flash back vienen a ti, recuerdos, memorias, emociones que aún están retenidas y que se requiere soltar, es depurar, vaciar, transmutar  para entonces sentirte libre y comenzar de nuevo.

Cada kilómetro andado es vida, es el renacer de tu alma, es la presencia de Dios acompañándote en todo momento, descubriendo las mágicas formas en que establece comunicación contigo.

Al recorrer el camino, cambia la forma en que hasta hoy has visto la vida, es como quitarse una venda de los ojos, el enfoque es otro, muy distinto al que tenías programado y justo entonces sin darte cuenta comienzas a ver tu entorno con la mirada de un niño, maravillándote de cada momento vivido en tu día, encontrando magia a tu alrededor.

Poco a poco vas descubriendo que eres uno con el todo, que somos parte esencial de esta creación divina, entrando así en una nueva sincronía.

La bien llamada ruta de las estrellas, es el reino en donde Todos Somos Uno, donde te reconoces en los ojos de cada peregrino, donde los corazones están abiertos, donde somos hermanos recorriendo la misma senda, viviendo la misma experiencia, es el caminar y compartir historias de vida, es una comunión de almas experimentando el más puro amor, en el camino todos son felices.

¡Sonreír y Compartir son acciones del día a día!

Todos los que transitan esta ruta parecen conocerse desde siempre, creándose una bellísima hermandad, uno de los regalos más significativos que tiene esta ruta.


El camino de Santiago es una ruta que transforma vidas, tengo presente el momento en el cual días antes de emprender mi viaje una persona se acercó a mí y me dijo:

“Toda persona que realiza esa ruta llega distinta, la que regresa no es la misma persona que se fue.

Y así sucedió, el camino transformó mi vida, comprendí que este es un peregrinaje del alma y que una vez que finalizas la ruta, es cuando inicias una nueva vida.

Les comparto mi hermosa experiencia deseando que pronto puedan ser peregrinos de este trayecto que cambia vidas!

Bendiciones y Buen Camino !.

¿Te interesa realizar esta ruta?

 

Escríbenos a: lcazares@recreaciondelser.com

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