Por: Ricardo Marchesini
Experto en Comunicación Digital, Speaker y Colaborador de Medicina del Alma

Estamos viviendo una época que parece salida de una película de ciencia ficción, y ante esta nueva realidad, es fácil pensar que pudiéramos estar al borde de acabar con nuestra propia humanidad.

Actualmente, 1 de cada 5 parejas que llega al matrimonio, se conocieron en internet; Facebook tiene más de 2,000 millones de usuarios conectados, dando alrededor de 800 millones de “me gusta” diarios; Wikipedia contiene más de 45 millones de artículos en 287 idiomas; y si alguien intentara ver todos los videos de YouTube, le tomaría más de 3,600 años reproducirlos completos.

Tenemos información inmediata con acceso ilimitado y nos estamos volviendo adictos a eso; por este motivo, cada vez es más común ver que las personas están sumergidas en sus celulares, aún y cuando se encuentran en fiestas, reuniones o en lugares públicos.

Todo pareciera indicar que nos estamos transformando en seres digitales conectados a través de una pantalla y desconectados de nuestro entorno.

Es cierto que estas revoluciones tecnológicas han cambiado la manera en la que socializamos y nos comunicamos, pero el mundo no necesariamente se ha vuelto gris, frío y distante.

Lo que la era digital nos ha brindado es un verdadero milagro; de pronto, aparecieron frente a nosotros unos altavoces digitales que nos permiten comunicarle al mundo nuestras ideas y pensamientos, ya sea que estos sean positivos o no.

Comparte lo positivo
Comparte lo positivo

Ése es el punto importante; lo que la sociedad necesita no es un apagón digital que nos devuelva 15 años en el tiempo, si no que cada uno de nosotros desarrollemos una verdadera consciencia digital.

Detente unos momentos a pensar y pregúntate ¿qué fue lo último que compartiste en Facebook? ¿qué mensajes has enviado en WhatsApp hoy?, ¿te has burlado de situaciones y/o personas? ¿qué efecto tiene ese contenido en tu entorno, vida o familia?

Todos caemos en la tentación de unirnos al meme o chiste digital más reciente y compartir imágenes que sería mejor que no circularan… es más, muchas son imágenes que nadie debería ver jamás. Sin embargo las compartimos.

¿En verdad sirve de algo que nos burlemos de los fans del equipo de futbol contrario cada vez que pierde? ¿No será que eso genera odio y descontento?

¿Tiene sentido que compartas esa imagen vergonzosa de alguien que ni siquiera conoces o ese video que puede causar dolor para algunas personas?

Comienza a cambiar la manera en que utilizas el internet y las redes sociales; genera una consciencia digital y piensa qué y para qué estás compartiendo.

Busca generar un impacto positivo día con día, contribuye a que el mundo sea el lugar en el que quieres vivir y evita que se transforme en esa sociedad fría que ataca y comparte cosas negativas.

Claro que se vale divertirse; eso también es parte de la vida, pero no lo hagas a costa de los demás o con un sentido destructivo.

Recuerda que gracias a internet estás viendo contenidos como éste; conceptos que están pensados para elevar nuestro sentido humano y utilizar la modernidad a favor de una mejor sociedad y de un mejor futuro.

¿Qué vas a compartir en tus redes sociales hoy?

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